
Importadores confiesan: Los carros que NO recomiendan traer a Colombia
Descubre qué vehículos evitan importar los expertos en Colombia. Conoce los modelos problemáticos, costos ocultos y alternativas recomendadas por importadores profesionales.

Descubre qué vehículos evitan importar los expertos en Colombia. Conoce los modelos problemáticos, costos ocultos y alternativas recomendadas por importadores profesionales.
La importación de vehículos usados a Colombia puede parecer una excelente oportunidad para adquirir un carro a mejor precio o conseguir modelos que no están disponibles en el mercado nacional. Sin embargo, esta práctica conlleva riesgos y desafíos que muchos compradores desconocen hasta que es demasiado tarde.
Hemos consultado con varios importadores profesionales y expertos del sector automotriz para revelar cuáles son los vehículos que ellos mismos evitan traer al país, a pesar de las potenciales ganancias. Sus confesiones arrojan luz sobre aspectos poco conocidos del negocio y pueden ahorrarte dolores de cabeza y pérdidas económicas significativas.
Antes de entrar en la lista de vehículos específicos, es importante entender los criterios que los importadores profesionales utilizan para decidir qué carros traer y cuáles evitar:
Los importadores experimentados coinciden en que ciertos vehículos de alta gama representan un riesgo financiero considerable, tanto para ellos como para los compradores finales.
"Los Maserati, algunos modelos de Jaguar y ciertos Land Rover son vehículos que personalmente evito importar", confiesa Carlos Ramírez, importador con 15 años de experiencia. "Aunque hay demanda y pueden generar buenas ganancias, los problemas posteriores con repuestos y servicio técnico especializado generan clientes insatisfechos y potenciales problemas legales".
Estos vehículos suelen requerir técnicos certificados por la marca, herramientas especializadas y repuestos que deben importarse específicamente, lo que multiplica los costos de mantenimiento y prolonga los tiempos de reparación.
"Los primeros modelos de vehículos híbridos como el Toyota Prius de primera generación o el Honda Insight original son problemáticos", explica Mariana Gómez, especialista en importación de vehículos ecológicos. "Las baterías tienen una vida útil limitada y su reemplazo en Colombia puede costar tanto como un vehículo usado completo".
La infraestructura para vehículos eléctricos en Colombia, aunque está mejorando, sigue siendo insuficiente en muchas regiones, lo que complica aún más la situación para estos modelos pioneros que ya tienen limitaciones tecnológicas propias de su época.
Algunos vehículos tienen un historial documentado de fallas que los hacen particularmente problemáticos en el contexto colombiano.
"Evito a toda costa los Nissan con transmisión CVT fabricados entre 2012 y 2017", revela Juan Pablo Ochoa, técnico automotriz e importador. "Estos vehículos tienen un problema conocido con sus transmisiones que se agrava en nuestras condiciones de manejo, especialmente en ciudades con tráfico pesado como Bogotá o Medellín".
Otros ejemplos mencionados por varios importadores incluyen:
"Los BMW Serie 7 y Mercedes Clase S de generaciones anteriores son auténticas pesadillas electrónicas", comenta Andrés Martínez, especialista en vehículos de lujo. "Sus sistemas de infoentretenimiento, asistencia a la conducción y confort contienen componentes que fallan con frecuencia y cuya reparación requiere equipos de diagnóstico específicos que pocos talleres en Colombia poseen".
Estos vehículos suelen tener módulos electrónicos interconectados, donde la falla de un componente puede afectar múltiples sistemas, complicando el diagnóstico y elevando los costos de reparación.
Las regulaciones colombianas imponen limitaciones particulares que afectan la importación de ciertos tipos de vehículos.
"La normativa colombiana prohíbe la importación de vehículos usados con más de 5 años de antigüedad, con algunas excepciones para clásicos y de colección", explica Laura Sánchez, asesora legal especializada en comercio exterior. "Sin embargo, incluso cuando es legalmente posible, no recomendamos traer vehículos que se acerquen a ese límite debido a las complicaciones en los trámites".
Los vehículos cercanos al límite de antigüedad suelen enfrentar inspecciones más rigurosas y pueden ser rechazados por detalles técnicos menores, generando pérdidas significativas para el importador.
"Los vehículos diseñados exclusivamente para mercados como Japón, con volante a la derecha, o ciertos modelos americanos que no cumplen con las normas de emisiones colombianas son prácticamente imposibles de nacionalizar legalmente", advierte Felipe Rodríguez, consultor aduanero.
Aunque existe un mercado gris para estas importaciones, los expertos coinciden en que los riesgos legales y las complicaciones para asegurar estos vehículos no compensan el potencial beneficio económico.
Algunos modelos, aunque técnicamente viables para importar, representan un riesgo comercial por su escasa demanda en el mercado nacional.
"Marcas chinas poco conocidas o modelos específicos que no se comercializaron oficialmente en Colombia suelen ser difíciles de revender", explica Carolina Duarte, analista de mercado automotriz. "El comprador colombiano valora la seguridad de adquirir un vehículo con respaldo de marca y disponibilidad de repuestos".
Ejemplos de estos casos incluyen marcas como Brilliance, Haima o modelos específicos de fabricantes conocidos que nunca se vendieron oficialmente en el país, como ciertos Subaru o Mitsubishi de nicho.
"Aunque en sus países de origen sean confiables, algunos modelos han desarrollado mala reputación en Colombia debido a experiencias previas o percepciones arraigadas", señala Diego Morales, comerciante de vehículos usados.
Esta situación afecta particularmente a algunos modelos franceses e italianos que, pese a su popularidad en Europa, enfrentan resistencia en el mercado colombiano por la percepción de ser complicados o costosos de mantener.
No todo son malas noticias. Los mismos expertos que nos revelaron qué vehículos evitan, también compartieron sus recomendaciones sobre modelos que consideran seguros y rentables para importar.
"Los Toyota Corolla, Honda Civic y Mazda 3 de generaciones recientes son apuestas seguras", recomienda Carlos Ramírez. "Tienen excelente reputación, repuestos disponibles y buena reventa en el mercado colombiano".
Estos vehículos combinan tecnología moderna con mecánicas probadas y fiables, lo que los convierte en opciones atractivas tanto para importadores como para compradores finales.
"Las Honda CR-V, Toyota RAV4 y Mazda CX-5 tienen gran demanda y pocos problemas", sugiere Mariana Gómez. "Son versátiles para las condiciones colombianas, desde las ciudades hasta carreteras secundarias, y mantienen buen valor de reventa".
El segmento de SUVs compactas ha experimentado un crecimiento constante en Colombia, reflejando una tendencia global hacia vehículos más versátiles y con mayor altura al suelo, ideales para las condiciones viales del país.
Si después de conocer los riesgos sigues interesado en importar un vehículo, los expertos ofrecen algunas recomendaciones clave:
La normativa colombiana establece un límite de 5 años de antigüedad para vehículos usados importados, contados desde su fecha de fabricación. Existen excepciones para vehículos clásicos y de colección con más de 35 años, que requieren trámites especiales.
Los principales impuestos incluyen el arancel (entre 0% y 35% dependiendo del origen y tipo de vehículo), IVA (19%), y el impuesto al consumo para vehículos de lujo. Además, debes considerar el SOAT, matrícula y otros trámites administrativos.
Técnicamente sí, siempre que cumpla con las normas técnicas y ambientales colombianas. Sin embargo, las marcas sin representación oficial en el país presentarán mayores dificultades para mantenimiento, repuestos y reventa.
La importación de vehículos eléctricos usados es particularmente riesgosa debido a la degradación natural de las baterías y el alto costo de su reemplazo. Se recomienda extrema cautela y verificación del estado de la batería antes de importar.
Solicita el historial completo del vehículo mediante servicios como Carfax o AutoCheck, verifica el VIN para detectar reportes de robo o siniestros, y realiza una inspección técnica profesional antes de concretar la compra.
La importación de vehículos usados puede ser un negocio rentable o una forma de acceder a modelos específicos, pero requiere conocimiento, cautela y asesoría profesional. Las confesiones de los importadores nos revelan que no todo lo que brilla es oro en este mercado.
Los modelos problemáticos mencionados en este artículo no son necesariamente malos vehículos en sus mercados de origen, pero presentan desafíos específicos en el contexto colombiano que los hacen riesgosos como inversión.
Si estás considerando importar un vehículo, toma estas advertencias como una oportunidad para informarte mejor y tomar decisiones más acertadas. La diferencia entre una importación exitosa y un dolor de cabeza costoso suele estar en la investigación previa y el asesoramiento adecuado.
¿Has tenido experiencias con la importación de vehículos a Colombia? ¿Conoces otros modelos que deberían evitarse? Comparte tu experiencia y ayuda a otros compradores a tomar decisiones informadas en este complejo pero fascinante mercado.