
Mito o Realidad: ¿Los millennials colombianos realmente no quieren tener carro?
Descubre si es cierto que los millennials colombianos están rechazando la propiedad de vehículos y cómo esto impacta el mercado de carros usados en Colombia.

Descubre si es cierto que los millennials colombianos están rechazando la propiedad de vehículos y cómo esto impacta el mercado de carros usados en Colombia.
Durante años, poseer un automóvil ha sido considerado un símbolo de estatus y libertad en Colombia. Sin embargo, en los últimos tiempos ha surgido una narrativa que sugiere que los millennials —aquellos nacidos entre 1981 y 1996— están rechazando la idea de tener un vehículo propio. ¿Pero qué tan cierta es esta afirmación en el contexto colombiano? ¿Estamos realmente ante una generación que prefiere alternativas al carro particular?
En este artículo analizaremos a fondo esta tendencia, respaldados por datos del mercado automotriz colombiano, para entender si los millennials están realmente abandonando la propiedad de vehículos o si simplemente están redefiniendo su relación con la movilidad.
Antes de adentrarnos en las preferencias de los millennials, es importante entender el panorama actual del sector automotriz en Colombia. Según datos de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (ANDEMOS), el mercado de vehículos nuevos en Colombia registró aproximadamente 250.000 unidades vendidas en 2022, mostrando una recuperación después de la pandemia, pero sin alcanzar aún los niveles pre-pandémicos.
Por otro lado, el mercado de vehículos usados ha mostrado un dinamismo interesante, con cerca de 1.5 millones de transacciones anuales según estimaciones del sector. Este dato es particularmente relevante cuando analizamos el comportamiento de compra de los millennials.
Los millennials colombianos representan aproximadamente el 25% de la población del país y constituyen un segmento significativo de consumidores con poder adquisitivo creciente. A diferencia de generaciones anteriores, han crecido en un entorno digital, con mayor conciencia ambiental y diferentes prioridades financieras.
Según estudios recientes de comportamiento del consumidor en Colombia, los millennials valoran la experiencia sobre la posesión, son más conscientes del impacto ambiental de sus decisiones y tienden a postergar grandes inversiones como la compra de vivienda o vehículos.
Uno de los factores más determinantes para los millennials colombianos es el aspecto económico. Con un vehículo nuevo de gama media costando entre 60 y 80 millones de pesos colombianos, la inversión inicial resulta prohibitiva para muchos jóvenes profesionales.
A esto se suman los gastos recurrentes como:
Según cálculos del Observatorio de Movilidad de Bogotá, mantener un vehículo particular puede representar hasta un 30% del ingreso mensual de un profesional joven, lo que resulta financieramente inviable para muchos.
Las principales ciudades colombianas enfrentan serios problemas de congestión vehicular. Bogotá, por ejemplo, consistentemente aparece entre las ciudades con peor tráfico a nivel mundial según el Índice de Tráfico TomTom.
Un estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá reveló que los habitantes de la capital pueden pasar hasta 2 horas diarias en desplazamientos, lo que hace que tener un vehículo propio no siempre represente una ventaja en términos de tiempo.
Los millennials colombianos han mostrado una creciente preocupación por el impacto ambiental de sus decisiones de consumo. Según una encuesta realizada por la Universidad de los Andes, el 68% de los jóvenes entre 25 y 35 años considera el impacto ambiental como un factor importante en sus decisiones de compra.
La huella de carbono asociada a los vehículos particulares y los problemas de calidad del aire en ciudades como Medellín y Bogotá han contribuido a que muchos jóvenes cuestionen la necesidad de tener un vehículo propio.
El ecosistema de movilidad en Colombia ha evolucionado significativamente en la última década. Opciones como:
Estas alternativas ofrecen flexibilidad sin los compromisos financieros y logísticos de poseer un vehículo.
Contrario a la creencia popular, los datos sugieren que los millennials colombianos no están rechazando completamente la idea de tener un vehículo. Lo que está cambiando es cómo y cuándo deciden adquirirlo.
Según un estudio de la Asociación Colombiana de Vehículos Automotores (ANDEMOS), los millennials están postergando la compra de su primer vehículo aproximadamente 5 años más que la generación anterior. Mientras que en generaciones previas la edad promedio para adquirir el primer carro era de 25-27 años, ahora se sitúa entre los 30-32 años.
Esta postergación responde principalmente a prioridades financieras diferentes, como invertir en educación superior, experiencias de vida o ahorro para vivienda, antes que comprometerse con un activo que se deprecia rápidamente.
Un dato revelador del mercado colombiano es que cuando los millennials deciden comprar un vehículo, el 70% opta por uno usado en lugar de nuevo. Esta tendencia ha dinamizado significativamente el mercado de carros usados en el país.
Las razones principales para esta preferencia incluyen:
Plataformas digitales de compraventa de vehículos usados han reportado que aproximadamente el 45% de sus usuarios son millennials, lo que confirma esta tendencia.
Los millennials colombianos que sí compran vehículos están priorizando aspectos diferentes a los valorados por generaciones anteriores:
Según datos de FENALCO, la venta de vehículos híbridos y eléctricos en Colombia ha crecido más de un 300% en los últimos tres años, con los millennials representando aproximadamente el 40% de estos compradores.
Más allá de la compra tradicional, los millennials colombianos están impulsando nuevos modelos de acceso a vehículos que se adaptan mejor a sus necesidades y estilo de vida.
Servicios como Localiza, Renting Colombia y Vehículos por Suscripción han ganado popularidad entre los millennials. Estos modelos ofrecen acceso a un vehículo mediante una cuota mensual que incluye todos los gastos asociados (seguro, mantenimiento, impuestos), sin necesidad de una gran inversión inicial ni compromiso a largo plazo.
Plataformas como Wheels y TuRuta han crecido significativamente en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, permitiendo compartir vehículos o trayectos para reducir costos y el impacto ambiental.
Las entidades financieras han adaptado sus productos para atender las necesidades de este segmento, con opciones de leasing y créditos con condiciones más flexibles, periodos de gracia y cuotas adaptadas a los flujos de ingresos variables que caracterizan a muchos profesionales millennials.
Lejos de desaparecer, el interés de los millennials colombianos por los vehículos está evolucionando. Las proyecciones del sector indican que:
Según proyecciones de FENALCO y ANDI, para 2025 los millennials representarán aproximadamente el 40% de los compradores de vehículos en Colombia, lo que demuestra que no están abandonando el mercado, sino transformándolo.
No exclusivamente. Los millennials utilizan aplicaciones de transporte como complemento a sus necesidades de movilidad, pero aproximadamente el 65% aspira a tener un vehículo propio eventualmente, según encuestas del sector. La diferencia es que no lo consideran una prioridad inmediata y evalúan más opciones antes de comprometerse con esta inversión.
Depende del patrón de uso. Para desplazamientos urbanos ocasionales, los servicios de transporte resultan más económicos. Sin embargo, para quienes necesitan movilidad constante o realizan trayectos interurbanos frecuentes, tener un vehículo propio (especialmente uno usado y eficiente) puede ser financieramente más conveniente a largo plazo.
Sí, existe un interés creciente. Según una encuesta de la ANDI, el 72% de los millennials colombianos consideraría comprar un vehículo eléctrico. Sin embargo, las principales barreras siguen siendo el precio inicial y la limitada infraestructura de recarga en el país.
Los millennials colombianos tienden a preferir vehículos compactos, SUVs pequeñas y hatchbacks con bajo consumo de combustible, buena tecnología incorporada y que no tengan más de 5-7 años de antigüedad. Marcas como Renault, Mazda, Kia y Nissan son particularmente populares en este segmento.
El aumento del teletrabajo ha sido un factor importante. Aproximadamente un 35% de los millennials que han postergado la compra de un vehículo citan el trabajo remoto como una de las razones, ya que reduce significativamente la necesidad de desplazamientos diarios.
La relación de los millennials colombianos con los vehículos no es de rechazo, sino de transformación. Esta generación está redefiniendo lo que significa la movilidad personal, priorizando la flexibilidad, la sostenibilidad y la eficiencia económica por encima de la propiedad tradicional.
Para el mercado de carros usados, esta tendencia representa una oportunidad significativa. Los concesionarios y plataformas que entiendan las nuevas prioridades de este segmento —ofreciendo transparencia, opciones de financiación flexibles, garantías extendidas y vehículos que combinen eficiencia y tecnología— estarán mejor posicionados para capitalizar este cambio en las preferencias de consumo.
El futuro del sector automotriz en Colombia no está en peligro por los millennials; está siendo reimaginado por ellos. Y en esta nueva visión, el carro usado no es un premio de consolación, sino una elección inteligente y consciente que refleja las prioridades de una generación que valora más el uso que la posesión.
¿Estás pensando en comprar tu primer vehículo o cambiar el actual? ¿Qué factores influyen más en tu decisión? Nos encantaría conocer tu opinión en los comentarios.